Cuando todas tus palabras se convierten en cenizas,
cuando las paredes de tu cueva se tornan lisas,
brillosas, pulidas,
los sonidos de tu voz son ahora cantos
de palabras sin proezas
ni historias que contar,
así te inmerges en mi baile
y entiendo tu espiral;
de la cueva a la botella,
del canal a la foseta,
y de regreso a ella,
la Madre que nunca observa.
miércoles 19 de noviembre de 2008
sábado 15 de noviembre de 2008
Arte
El arte en función del Establishment:
A lo largo de la historia las cupulas sociales eligen ciertas manifestaciones que rigen parcialmente el desarrollo de las instituciones, por ejemplo el arte como institución, en sus etapas recesivas, es dirigido por el Establishment; este grupo decide que se compra, que tiene valor cultural e indirectamente que está en contra del Establishment, es decir define indirectamente a la contracorriente.
El arte en función del Zeitgeist:
El Zeitgeist o "Espíritu de los Tiempos" es el resultado de la causalidad histórica, la configuración general de la mente humana en momentos dados. Para comprender esto hay que comprender el punto de vista naturalista de la historia y sus eventos. el punto de vista naturalista dice que la historia humana se desenvuelve de manera autóctona en configuraciones o ciclos que crean síntomas, y estos síntomas son los eventos que ocurren, por ejemplo el descubrimiento de la bomba atómica, el descubrimiento del modelo heliocéntrico del universo, el surgimiento de un líder social ya sea político o musical. En la postura contraria a esta está el punto de vista individualista de la historia que dice que estos eventos, descubrimientos y surgimientos son debido a las características extraordinarias de los individuos que las desencadenan, pero de alguna manera el punto de vista naturalista incluye al punto de vista individual, es decir, los ciclos naturales del Zeitgeist se manifiestan a través de los individuos que cumplen con los requerimientos básicos para desencadenar los eventos.
De esta manera, el modelo naturalista puede explicar y preveer cómo es que en varias etapas de la historia de la humanidad han surgido corrientes intelectuales, artísticas, religiosas en lugares tan distantes y muchas veces en lapsos de tiempo muy cercanos unos de los otros. Este fenómeno es cada vez menos notorio, en el sentido en el que ahora estamos extremadamente compenetrados por la gran cantidad de medios de comunicación, y si surgen 5 individuos con una misma idea, o una muy similar, en un mismo lapso en el tiempo y en lugares remotos unos de otros, rápidamente se da por hecho que se han influenciado directamente unos a otros; pero esto no era posible en épocas antiguas donde los medios de comunicación tardaban mucho como para que en tan cortos lapsos en el tiempo tantos sujetos hayan llegado a conclusiones muy similares en lugares tan separados.
El arte, de la misma manera que la ciencia y la religión, responde a este Zeitgeist, cada época tiene sus símbolos que la caracterizan y le dan su definición. En un principio los primeros grupos humanos eran muchos, diversos en tradiciones y separados geograficamente, a pesar de esto se puede encontrar en sus escritos, murales, leyes ciertas similitudes que surgen de la abstracción de sus sistemas de tradiciónes y actividades como las épocas de cosecha, el culto a los ancianos, las mitologías y la veneración a símbolos de fecundidad y fertilidad. A lo que voy con esto es, no es coincidencia que en cierto momento histórico un grupo musical sea la sensación, o que un personaje político sea extremadamente influyente, esto es simplemente el Zeitgeist manifestandose en sintomas específicos que le permiten al ser humano descifrar el estado de la época.
El arte en función del Zeitgeist llega de manera natural, fluye y conquista, mientras que el arte como institución regida por el Establishment, cada vez, se tiene que ajustar, siempre va un paso atrás. Un ejemplo es cómo el impresionismo surge como un movimiento poco comprendido por el Establishmente pero muy seguido por muchos, hasta que llega el momento en el que el Zeitgeist reclama su séquito y el Establishment en su afán de preservarse debe mutar y ajustarse a la nueva etapa, abrazando el cambio que ocurre pero negando el cambio que vendrá luego, al cual inevitablemente acabará por adaptarse y convertirlo en Establishment, y esto ad infinitum.
A lo largo de la historia las cupulas sociales eligen ciertas manifestaciones que rigen parcialmente el desarrollo de las instituciones, por ejemplo el arte como institución, en sus etapas recesivas, es dirigido por el Establishment; este grupo decide que se compra, que tiene valor cultural e indirectamente que está en contra del Establishment, es decir define indirectamente a la contracorriente.
El arte en función del Zeitgeist:
El Zeitgeist o "Espíritu de los Tiempos" es el resultado de la causalidad histórica, la configuración general de la mente humana en momentos dados. Para comprender esto hay que comprender el punto de vista naturalista de la historia y sus eventos. el punto de vista naturalista dice que la historia humana se desenvuelve de manera autóctona en configuraciones o ciclos que crean síntomas, y estos síntomas son los eventos que ocurren, por ejemplo el descubrimiento de la bomba atómica, el descubrimiento del modelo heliocéntrico del universo, el surgimiento de un líder social ya sea político o musical. En la postura contraria a esta está el punto de vista individualista de la historia que dice que estos eventos, descubrimientos y surgimientos son debido a las características extraordinarias de los individuos que las desencadenan, pero de alguna manera el punto de vista naturalista incluye al punto de vista individual, es decir, los ciclos naturales del Zeitgeist se manifiestan a través de los individuos que cumplen con los requerimientos básicos para desencadenar los eventos.
De esta manera, el modelo naturalista puede explicar y preveer cómo es que en varias etapas de la historia de la humanidad han surgido corrientes intelectuales, artísticas, religiosas en lugares tan distantes y muchas veces en lapsos de tiempo muy cercanos unos de los otros. Este fenómeno es cada vez menos notorio, en el sentido en el que ahora estamos extremadamente compenetrados por la gran cantidad de medios de comunicación, y si surgen 5 individuos con una misma idea, o una muy similar, en un mismo lapso en el tiempo y en lugares remotos unos de otros, rápidamente se da por hecho que se han influenciado directamente unos a otros; pero esto no era posible en épocas antiguas donde los medios de comunicación tardaban mucho como para que en tan cortos lapsos en el tiempo tantos sujetos hayan llegado a conclusiones muy similares en lugares tan separados.
El arte, de la misma manera que la ciencia y la religión, responde a este Zeitgeist, cada época tiene sus símbolos que la caracterizan y le dan su definición. En un principio los primeros grupos humanos eran muchos, diversos en tradiciones y separados geograficamente, a pesar de esto se puede encontrar en sus escritos, murales, leyes ciertas similitudes que surgen de la abstracción de sus sistemas de tradiciónes y actividades como las épocas de cosecha, el culto a los ancianos, las mitologías y la veneración a símbolos de fecundidad y fertilidad. A lo que voy con esto es, no es coincidencia que en cierto momento histórico un grupo musical sea la sensación, o que un personaje político sea extremadamente influyente, esto es simplemente el Zeitgeist manifestandose en sintomas específicos que le permiten al ser humano descifrar el estado de la época.
El arte en función del Zeitgeist llega de manera natural, fluye y conquista, mientras que el arte como institución regida por el Establishment, cada vez, se tiene que ajustar, siempre va un paso atrás. Un ejemplo es cómo el impresionismo surge como un movimiento poco comprendido por el Establishmente pero muy seguido por muchos, hasta que llega el momento en el que el Zeitgeist reclama su séquito y el Establishment en su afán de preservarse debe mutar y ajustarse a la nueva etapa, abrazando el cambio que ocurre pero negando el cambio que vendrá luego, al cual inevitablemente acabará por adaptarse y convertirlo en Establishment, y esto ad infinitum.
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conjetura
jueves 6 de noviembre de 2008
Does god exist debate - 10 partes
Por un lado está el teísta,al se le puede aplicar con toda justicia esa etiqueta, ¿por qué? porque estáa convencido de que un ente superpoderoso decidió crear el universo y no acepta otras posibilidades, incluso niega la posibilidad de los múltiples universos que suena muy familiar ya que se conoce la teoría de la evolución (que este teísta dice aceptar, incluso como prueba de la existencia de dios) que dice y prueba que existe una selección natural, los más aptos sobreviven, ¿por qué no aplicar esto mismo a nuestro universo?
Así como las células son parte de nuestro cuerpo, nuestro cuerpo es parte de una biomasa de varias especies de animales y plantas, y esta biomasa es parte de un planeta vivo, y este planeta parte de un sistema, etc etc, y que todas estas estructuras entran en el juego de la selección natural, todas, no es más lógico pensar que el universo mismo, conformado por sistemas de sistemas, haya también "competido" en un escenario que aún no se puede explicar (y que de nada sirve, como dicen en el video, meter la teoría del dios) contra otros miles de universos con características distintas y que uno, o algunos de ellos lograron desarrollar los elementos tan "divinamente afinados" y por esto seguir existiendo, que pensar que un ser invisible e inmanifiesto creo PUF un universo nomás porque sí?
En el otro lado tenemos al escéptico, al cual el teísta llama "ateísta" sin ningun derecho, ya que el escéptico bien aclara: no puedo probar que tu dios existe o no existe, pero ante esa imposibilidad decido enfocarme a intentar explicar lo que sí está en mis manos y dejaré en duda la existencia de un dios creador hasta poder comprobarlo. Porque de cualquier modo, ¿de que sirve creer o no en un dios? un teísta dirá, rezo por el mundo y su paz, esto no es un argumento, se sabe que el rezar, al igual que el meditar, provoca, gracias a la plasticidad neuronal del cerebro, crear conexiones que fomentatan compasión, moralidad, empatía y esto, debido a que el cerebro crea campos electromagnéticos, puede llegar a alterar, a entonarse con otros receptores similares (otros cerebros por ejemplo) y relajarlos con su emisión de vibraciones de paz. Para esto no necesitas un dios, sólo necesitas un cerebro y voluntad. El teísta dice, sin un dios cómo nos explicamos y validamos la moralidad? por qué no en lugar de validarla y explicarla, la vivimos, como se hace cotidianamente para salvar la evolución de nuestra especie, a lo cual claramente sirve la moralidad, de nuevo, no se necesita un dios para validar el ejercicio de la moralidad.
Ahora bien, el teísta trae a discusión algo interesante, dice: los teístas han hecho mucho daño al prójimo en nombre de dios, pero los ateos institucionalizados han hecho el mismo o mayor daño. De nuevo, no se necesita un dios, sino un símbolo, como dice Carl Jung, el hombre al negar los símbolos de transformación de su psique inconsciente está también creando una serie de patologías que resultan en agresión proyectada al medio, está creando un desbalance, y esto se puede resolver sin un dios; se resuelve reconociendo la humildad ante lo inexplicable, creando símbolos que mantengan la voluntad encaminada simplemente (encaminada, no fijada terca y definitivamente), ninguna cultura humana sobrevive sin estas válvulas de escape, la diferencia es que aquellos que lo entienden lo utilizan como válvula, los que buscan arrogantemente (y algunos de estos arrogantes pueden ser inconscientemente arrogantes, es decir, no necesitan ser conscientes de su hambre de explicación, son víctimas inocentes de su arrogancia inconsciente) tener una explicación total son los que utilizan lo que podría ser una válvula de escape como un tapón que provoca lo que el teísta menciona, no es coincidencia que ambos extremos causen patologías colectivas, el lado que institucionaliza la creencia en un dios y el lado que institucionaliza la no creencia en un dios.
update 12 noviembre:
http://discovermagazine.com/2008/dec/10-sciences-alternative-to-an-intelligent-creator
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conjetura
lunes 27 de octubre de 2008
viernes 24 de octubre de 2008
jueves 23 de octubre de 2008
martes 21 de octubre de 2008
Es Lunes por la Tarde, Un Falso Ensayo Sobre la Libertad
Es lunes por la tarde, termino de comer un plato con un trozo de carne y unos frijoles negros sin sal que prefiero regresar a la olla para comerlos cuando estén bien especiados. Usualmente para este punto la digestión me pone modorro y hurgo en la alacena buscando algo dulce; esta vez encuentro un dulce de coco con piña y un dulce de leche llamado “macarrón”. Elijo el dulce de leche, y me regocijo en mi capacidad de libre elección.
Si hago un corte transversal de un segmento determinado de mi vida, como lo acabo de hacer hace unos segundos, me doy cuenta que a grandes rasgos no soy libre. Sí, efectivamente elegí libremente una opción basado en mis gustos en cuanto a los alimentos dulces, quizá también haya sido por su forma o por mi contexto en aquel momento, no obstante, el origen de esa libre elección surge de una necesidad de la que soy esclavo: mi eficiencia orgánica y por consiguiente mi sobrevivencia biológica.
Lo anterior quizá sea una muy simplificada, generalizada y probablemente grosera forma de desnudar el concepto del libre albedrío, pero creo que describe atinada e inocentemente la manera en la que yo experimento mi libertad cuando intento recapitularla en mi historia. Cada que recuerdo algún momento en el que me he sentido en la cima de mi montaña, libre y desencadenado, me doy cuenta de la larga lista de condiciones a la que esa aparente libertad estaba subyugada, además de la –especulativamente– inmensa cantidad de variables que se me pueden estar escapando y que conllevan condiciones que nulificarían el concepto que tengo acerca de la libertad.
Puede llegar a ser deprimente cuando además de ver hacia atrás, y encontrarme con una enorme cantidad de variables que pudieron haber condicionado mi (prostético) sentimiento de libertad, veo hacia delante y descubro cómo mi decisión, aparentemente libre de condiciones, es realmente una maquinación de mí mismo hacia (¡sorpresa!) mí mismo, ya que desde hace tiempo decidí –de manera presumiblemente inconsciente, e irónicamente libre– montar una obra, en la cual ya he elegido a los personajes, para los cuales constantemente hago castings; en donde ya se han estipulado las locaciones, que desesperadamente busco e indudablemente encuentro; en donde el script está ya impreso en limpio y sobre el cual están basados los diálogos del personaje principal, o sea yo, junto con las decisiones que tomará dicho personaje de ahí en adelante. A esto se reduce mi libertad consciente, a actos maquinados, que sin duda en un futuro cuando ocurran y tenga yo el tiempo de voltearlos a ver me daré cuenta de las pautas que ya presagiaban los resultados y pensaré “¡Claro! por eso hice esto, ¿cómo no lo vi claro en ese momento? Si tan solo hubiera hecho esto otro ¡qué libre sería yo ahora de mi mismo!”.
Esta visión de la libertad es realmente pesada y desalentadora para aquél miserable que la haga suya al pie de la letra. Esto me consta. Pero como dice un antiguo dicho, “la madrugada es siempre más oscura antes del amanecer”, creo que esta visión me sirvió para comprender la libertad desde un punto de vista más apegado a mi realidad cotidiana (y por tanto con un gran potencial pragmático a la hora de tomar decisiones y plantearme objetivos) y más alejado de un cuento de hadas, que si bien tendría una gran riqueza simbólica sería difícil llevarlo a la práctica sin una previa desmitificación hermenéutica. Esta visión realista de la que hablo tiene que ver con experimentar la libertad en el instante –que es lo más cercano que tenemos a eso que llamamos presente–,y nunca voltearla a ver en la historia, ya que a la libertad no le gusta dejar huella y ay de aquél que intente atraparla de esta forma. Ahora, si lo que uno quiere es ver un retrato o una descripción de la libertad creo que será difícil que la encuentre en un diagrama hecho por un físico cuántico, o en un largo tratado filosófico, más bien habrá que buscarla embarrada en la poesía, en un refrán popular, sobrentendido en los cambios de acorde en una guitarra o ¿por qué no? en las engañosas pinceladas de una pintura, porque eso sí, la libertad tiene un especial gusto por posar de modelo para las artes.
Si hago un corte transversal de un segmento determinado de mi vida, como lo acabo de hacer hace unos segundos, me doy cuenta que a grandes rasgos no soy libre. Sí, efectivamente elegí libremente una opción basado en mis gustos en cuanto a los alimentos dulces, quizá también haya sido por su forma o por mi contexto en aquel momento, no obstante, el origen de esa libre elección surge de una necesidad de la que soy esclavo: mi eficiencia orgánica y por consiguiente mi sobrevivencia biológica.
Lo anterior quizá sea una muy simplificada, generalizada y probablemente grosera forma de desnudar el concepto del libre albedrío, pero creo que describe atinada e inocentemente la manera en la que yo experimento mi libertad cuando intento recapitularla en mi historia. Cada que recuerdo algún momento en el que me he sentido en la cima de mi montaña, libre y desencadenado, me doy cuenta de la larga lista de condiciones a la que esa aparente libertad estaba subyugada, además de la –especulativamente– inmensa cantidad de variables que se me pueden estar escapando y que conllevan condiciones que nulificarían el concepto que tengo acerca de la libertad.
Puede llegar a ser deprimente cuando además de ver hacia atrás, y encontrarme con una enorme cantidad de variables que pudieron haber condicionado mi (prostético) sentimiento de libertad, veo hacia delante y descubro cómo mi decisión, aparentemente libre de condiciones, es realmente una maquinación de mí mismo hacia (¡sorpresa!) mí mismo, ya que desde hace tiempo decidí –de manera presumiblemente inconsciente, e irónicamente libre– montar una obra, en la cual ya he elegido a los personajes, para los cuales constantemente hago castings; en donde ya se han estipulado las locaciones, que desesperadamente busco e indudablemente encuentro; en donde el script está ya impreso en limpio y sobre el cual están basados los diálogos del personaje principal, o sea yo, junto con las decisiones que tomará dicho personaje de ahí en adelante. A esto se reduce mi libertad consciente, a actos maquinados, que sin duda en un futuro cuando ocurran y tenga yo el tiempo de voltearlos a ver me daré cuenta de las pautas que ya presagiaban los resultados y pensaré “¡Claro! por eso hice esto, ¿cómo no lo vi claro en ese momento? Si tan solo hubiera hecho esto otro ¡qué libre sería yo ahora de mi mismo!”.
Esta visión de la libertad es realmente pesada y desalentadora para aquél miserable que la haga suya al pie de la letra. Esto me consta. Pero como dice un antiguo dicho, “la madrugada es siempre más oscura antes del amanecer”, creo que esta visión me sirvió para comprender la libertad desde un punto de vista más apegado a mi realidad cotidiana (y por tanto con un gran potencial pragmático a la hora de tomar decisiones y plantearme objetivos) y más alejado de un cuento de hadas, que si bien tendría una gran riqueza simbólica sería difícil llevarlo a la práctica sin una previa desmitificación hermenéutica. Esta visión realista de la que hablo tiene que ver con experimentar la libertad en el instante –que es lo más cercano que tenemos a eso que llamamos presente–,y nunca voltearla a ver en la historia, ya que a la libertad no le gusta dejar huella y ay de aquél que intente atraparla de esta forma. Ahora, si lo que uno quiere es ver un retrato o una descripción de la libertad creo que será difícil que la encuentre en un diagrama hecho por un físico cuántico, o en un largo tratado filosófico, más bien habrá que buscarla embarrada en la poesía, en un refrán popular, sobrentendido en los cambios de acorde en una guitarra o ¿por qué no? en las engañosas pinceladas de una pintura, porque eso sí, la libertad tiene un especial gusto por posar de modelo para las artes.
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litterae
martes 14 de octubre de 2008
domingo 5 de octubre de 2008
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